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La figura jurídica creada para defender los derechos fundamentales de las personas es la causante de la censura judicial. Una nueva forma de hacer callar al periodismo cuando no es conveniente que se informe.
“En Colombia el delito más grave es pensar y actuar diferente”, de esta forma concluyó la exposición, “La censura judicial”, el abogado Andrés Monroy Gómez, uno de los representantes nacionales ante el Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Lo que Monroy pretendía con esas palabras, era mostrar como en el país los periodistas se han visto obligados a seguir una línea de pensamiento, establecida por el gobierno, para poder mantenerse en circulación.
Lo grave de la situación es que las autoridades judiciales están permitiendo que la censura ocurra, desconociendo la jurisprudencia de
En el caso de los seis medios de San Andrés, el juez 41 determinó que ellos no podían informar sobre la pérdida de 2500 millones de pesos en manos de un funcionario municipal, ya que esos datos violaban el derecho al buen nombre de esa persona. “La medida solo aplicaba para los medios locales”, cuenta el abogado Monroy, al referirse a la ingenuidad del demandante por no darse cuenta que la noticia se regaría por todo el territorio nacional, ya fuera por Internet o por los medios de cobertura nacional.
Por otra parte, lo ocurrido con “El Heraldo”, uno de los periódicos más reconocidos de
El Instituto Iberoamericano de Derechos Humanos espera que en los próximos años los Estados miembros se comprometan a realizar las reformas necesarias para reducir la censura en todas sus formas.
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